07/06/2017
Fernando Gil:"Nuestra receta para llegar a todos los públicos será el humor"
ABC SÁBADO, 3 DE JUNIO DE 2017
abc.es/estilo


Mil metros de plató para dos presentadores «No es un sábado cualquiera» contará con un plató imponente de mil metros cuadrados, con varios escenarios, 300 personas de público, cuatro pantallas de vídeo móviles y una banda musical en directo. Fernando Gil lo presentará junto con un invitado distinto cada semana. «Será una conocida figura artística de cualquier ámbito, que me acompañará durante las dos horas y pico que dura el programa», cuenta su conductor. «Al copresentador lo metemos en todo tipo de atolladeros y pruebas, mientras pasamos por las distintas actuaciones», añade Gil.

FEDERICO MARÍN BELLÓN  MADRID

Televisión Española calienta el estreno –podría llegar el próximo fin de semana– de «No es un sábado cualquiera». Será un espectáculo con el que la cadena pública y la productora, Veralia (perteneciente a Vocento), aspiran a cuadrar el círculo: cuajar un programa de variedades que no parezca de variedades, entretener con actuaciones musicales, humor, magia e incluso un concurso sin que a nadie se le vengan a la cabeza títulos del pasado. El actor Fernando Gil, que debuta como presentador, explica que han intentado, «con todos los respetos, huir de modelos como “Noche de fiesta”, aunque fueran un éxito». «No queríamos un espacio al uso, con un presentador que da pie a las actuaciones. Pretendemos que todo fluya. Hemos huido del concepto de espectáculo clásico de variedades... y sin embargo también lo es», añade el madrileño, que en unos días cumplirá 42 años.

Formato original
Una de las peculiaridades de «No es un sábado cualquiera» es que Gil estará acompañado cada semana por otro presentador invitado, un poco al estilo de «Saturday Night Live», uno de los modelos de inspiración. «Será un formato bastante original, con mucha música en directo, salpicado de actuaciones visuales de todo tipo, desde magia a acrobacias», explica el actor, quien añade a la fórmula «mucho humor, no solo en el plató sino con sketches grabados previamente y un gran plantel de actores». El plan es sacar a los invitados de contexto y utilizar incluso pasillos y camerinos.
Con vocación de llegar a todos los públicos, parece necesaria alguna receta mágica: «Será el humor», responde Gil sin dudarlo, pero «también habrá ironía y un poco de mala leche para enganchar a la gente joven». «Intentamos dar un poco de todo, sin ser hirientes, pero sí algo canallas».
El reto de Fernando Gil es convertirse en un hombre orquesta: «Tengo que actuar, cantar, tocar la guitarra, hacer monólogos, conducir un concurso que se desarrolla a lo largo del programa con cuatro rondas y que es bastante divertido...». En este sentido, el intérprete cita dos antecedentes: «VIP noche», con Emilio Aragón, y un programa italiano que se llama «One man show», con el artista Mika como protagonista absoluto. Otro referente es Jimmy Fallon, «un tipo que toca todos los palos y utiliza mucho la simpatía con los invitados y canta, baila y toca la guitarra».
Aspecto no menos capital es el guión. «Debo estudiar como un bendito », dice Gil. «Recibo un texto de 70 páginas cada semana, supervisado por J. J. Vaquero y su increíble equipo». La unión con los escritores es clave: «Me tienen cogido el pulso. Me han visto en teatro, en series y en todas las facetas, como “El club de la comedia”. Saben por dónde voy y trabajan a favor de obra. Escriben para que yo pueda brillar», reconoce un actor que sorprenderá a parte del público por su versatilidad. «Muchos me conocen de “El Prín cipe”, “El Rey” y “Felipe y Letizia”. No se lo van a esperar».

«Miedo torero»
Sería comprensible que el protagonista de la función sintiera miedo, ante la acumulación de retos. «No, y si lo tengo es un miedo torero a enfrentarme a la muerte con gallardía», responde. «Quiero tirarme a la piscina y confiar en todo el equipo y en mí mismo. El punto más delicado es el concurso, «un formato que no había tocado». Pero incluso ahí tuvo suerte, porque hace unas semanas tuvo que sustituir a Javier Veiga en la obra «5 y... Acción», donde coincidió con Carlos Sobera. «Pasé un mes y pico con él y el tipo se volcó conmigo. Tuve al maestro perfecto a mi disposición».
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